Reproducir vídeo

Me llamo Naila Martínez Poveda, y mi profesión va de la mano de mi vocación: la Psicología, las personas, acompañar en el dolor, transformándolo en amor. O como diría uno de mis referentes…

El proceso terapéutico consiste en transformar el dolor en belleza.
Gianni Francesetti

Dudando entre la docencia y la psicología, ya en bachillerato tenía claro que quería formar parte del bello proceso del crecimiento. Opté por hacer la carrera en Psicología, y pese a los obstáculos en el camino, persistí en mi objetivo. Tardé un poquito más, y os prometo que ha valido la pena.

Ya en aquellos entonces, vibraba con la Psicología Humanista, inexistente en las clases, pero que acabé encontrando en distintas formaciones, conferencias, libros, etc. Descubrí que aparte de trastornos, existían emociones, que había otra forma de mirar a la persona que sufre. Hoy, doy gracias a mi curiosidad por aliarse con mi intuición

La Psicología Humanista se caracteriza por considerar a la persona en su totalidad, por poner la mirada en los rasgos positivos de esta y por sus fuertes raíces existencialistas. En esta corriente psicológica se habla de clientes en vez de pacientes. Así es, las personas que vienen a sesión no son pacientes, ya que ellas mismas encuentran de forma activa sus propias respuestas. Acompañadas por la terapeuta, en este modelo de relación horizontal, se co-crean nuevas formas de relación saludables dejando de lado dependencias, juicios o etiquetas.

Realicé el postgrado en Inteligencia Emocional, el paso intermedio a mi siguiente formación, en la que reconocería aquello que siempre había latido en mi fondo y que hasta el momento no estaba preparado para salir.

Así que mis pies me llevan a la Formación en Terapia Gestalt. La verdad, me cuesta poner palabras a un proceso individual y grupal tan bello y profundo como el que vivimos. Digamos que me descubrí con el otro, abracé mi parte amorosa y también el dolor escondido que habitaba en mí. Inicié un viaje que me removió de arriba a abajo, y des del caos salté al vacío, del que nació una nueva forma de ver la vida.

La Terapia Gestalt, para mí, es una filosofía de vida, también un tipo de psicoterapia que bebe de la corriente de la Psicología Humanista (C. Rogers, E. Fromm, A. Maslow, C.G Jung, J. Dewey, M. Buber, M. Merleau-Ponty, M. Heidegger, etc.), que integra múltiples disciplinas (psicología de la Gestalt, psicoanálisis, psicodrama, Tao, terapia sistémica, bioenergética, …). Toda esta sabiduría junta, de la mano de Fritz i Laura Perls, conforma la Terapia Gestalt. Esta pone el foco en la relación, en la conciencia y la autoresponsabilidad, y en la experiencia del momento presente, donde desbloqueamos algunas pautas aprendidas que detienen nuestro crecimiento personal y mantienen el sufrimiento, a la vez que desarrollamos nuestras habilidades de contacto.

Más tarde, conozco a Carmen Vázquez y con ella la Costa Este. Inicio la Formación en Psicopatología Gestáltica, con la que resueno y trabajo en la actualidad.

Añadir, que todo este recorrido está íntimamente relacionado con mi experiencia e historia de vida. Es decir, he vivido en primera persona la ansiedad y el TOC, ahondado en mis miedos, sanado mis heridas, y dado un nuevo sentido y significado a estas. A día de hoy, estoy especializada en trastornos de ansiedad y TOC, acompañando a aquellos que lo sufren y que están dispuestos a iniciar un proceso hacia la salud y la calidad de vida.